suicidio
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RCN Radio
1 Mar 2020 04:06 PM

Crónica de un suicidio:“Voló entre montañas oscuras en busca de luz y encontró su libertad”

Montegranario
Sierra Conde
Está historia fue basada en hechos reales

Han pasado 12 años desde que Luís nació. Es un chico rebelde no le gustan las leyes, ni las reglas, ni la vida porque piensa que todas ellas son injustas. En las tardes, después de clases, práctica su deporte favorito, Judo. Ha participado en un campeonato departamental, donde conquistó la medalla de oro.

Cinco años después ingresa a la universidad como estudiante de sociología. Hoy se ha despertado muy entusiasmado porque tendrá una práctica en un sector marginado de suciudad, allí desarrollará una actividad académica precisamente en pro de esa comunidad.

Cuando llega al barrio se enfrenta a una realidad que jamás había visto tan cercana: Las miradas ingenuas de los niños que reflejan gran tristeza y sus rostros mugrientos que sonríen disfrazados de alegría; El odio y el resentimiento en las palabras de los adultos que son muy conscientes de su propia desgracia. En ese lugar, la violencia, el hambre, las drogas y la muerte se entremezclan y se respiran en el aire. Y al ver tanta desigualdad e injusticias, con desconsuelo, rabia y desesperanza comprende que la vida no vale la pena.

Simultáneamente a esta experiencia debe afrontar otra realidad: Su padre ha enfermado gravemente y su vida está agotándose. El diagnóstico médico dice que padece de aneurisma cerebral, cáncer de garganta e infarto cardíaco. La angustia y la desesperación se apoderan de Luís al pensar que su papá está tan cerca de la muerte. Su madre tiene que buscar trabajo para colaborar en los gastos del hogar.

Es un muchacho atractivo, alto, atlético y con una hermosa sonrisa. Le encanta vestir con Jeans rotos, camisetas con estampados de bandas de rock y tenis Converse de color gris. Sin embargo, últimamente ha descuidado su apariencia, se ve muy delgado, el silencio y el miedo son su compañía; su rostro no refleja la frescura de la juventud. Ya no sonríe, no se siente feliz. Su mirada está ida y desorbitada. Con tantas realidades por enfrentar y soportar, decide deambular por un camino difícil y peligroso: consume alucinógenos intentando encontrar tranquilidad y esa falsa libertad que producen estas sustancias.

En septiembre viaja a Bogotá para trabajar como vendedor en una tradicional feria que año tras año se realiza allí. Desea darle una oportunidad a su existencia, pero después de una semana de trabajo, su vida gira nuevamente en dirección contraria. Una noche lluviosa y fría de la capital llega a la casa de unos amigos que le han brindado hospedaje.

Aparentemente él se ve bien. De un momento a otro su ánimo cambia, se altera y agrede a la esposa de su amigo, golpeándola contra la baranda de la escalera, el esposo intenta calmarlo, pero también es agredido. Llega la policía, lo tranquiliza, pero no lo arresta porque que el joven está bajo el efecto de sustancias psicoactivas. Es remitido a una clínica donde es diagnosticado con esquizofrenia, depresión y trastorno psiquiátrico. Lucho, como cariñosamente le llaman debe regresar a la ciudad de origen para iniciar un tratamiento desintoxicante y psiquiátrico, sin embargo, este último no se llevó a cabo.

Son caminos intrincados con caídas y levantadas que debe recorrer en su corta vida. Luís decide recortar esos senderos penosos emprendiendo un eterno viaje… Una mañana de marzo del siguiente año dio su vuelo final.

Seguir viviendo en este mundo no era su propósito. Rodeó su cuello con una sábana, la amarró a una barra de acero que se encontraba en el patio de su casa y suavemente elevó sus pies de esta tierra para siempre. …Se liberó por fin de esa vida que siempre odió.

SONIA MOLINA FRANCO
Estudiante de comunicación social y  periodismo de la UT