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Ricardo Ferro
28 Mayo 2018 07:43 AM

¿Cómo nos ven y cómo nos vemos?

Alerta
Tolima

La votación de Iván Duque ayer demuestra que el voto de opinión en Colombia sigue derrotando a las maquinarias. Sin duda alguna, la firmeza de Duque contra la corrupción fue fundamental para multiplicar los apoyos que logró en el mes de marzo.

Con los más de siete millones y medio de votos obtenidos, Iván Duque ratificó que es el candidato que mejor encarna la lucha contra la corrupción.

Una mención especial sobre lo ocurrido en el exterior. No porque sea más o menos importante con respecto a las otras circunscripciones, sino porque se trata de ciudadanos que están viendo desde afuera como está el país en este momento y con quien estaría mejor en los próximos cuatro años.

Y en ese orden de ideas, hay que tener en cuenta como el cincuenta y cuatro por ciento (54%) de los colombianos en el exterior dieron su voto por Duque, el veintiséis por ciento (26%) por Fajardo y el doce por ciento (12%) por Petro. Esta contundente victoria del voto de opinión en el exterior en primera vuelta, debe llevarnos a una profunda reflexión.

Se calcula que la corrupción le cuesta al país cerca de cincuenta billones de pesos. Se necesita un gobierno comprometido con ponerle fin a la misma. Que esos recursos, que hoy se están perdiendo, se destinen para desarrollar la agenda del país.

Exactamente en tres semanas se llevará a cabo la segunda vuelta presidencial, y en ese momento, los colombianos tendremos la posibilidad de elegir entre un candidato como Iván Duque, sin tacha alguna en su hoja de vida y otro como Gustavo Petro, protagonista de varios escándalos de corrupción en el último cargo público que ocupó.

El próximo cuatrienio trae grandes retos. Los programas sociales del Estado, la despolitización del sector rural, la infraestructura y la recuperación de la economía requieren de un presidente con autoridad moral.

Va a ser factible encontrar similitudes entre los candidatos en esta recta final en materia de propuestas contra la corrupción, pero para no dejarse confundir, es importante tener en cuenta que es el ejemplo de uno y otro, el que va a marcar realmente la diferencia.

Saque de banda:

Una vez más, el Tolima demostró que quiere pasar la página de la corrupción. Una explícita notificación recibieron las maquinarias y las viejas prácticas políticas en esta elección presidencial.