Periodista Juan Manuel Diaz
Periodista Juan Manuel Diaz - Twitter: @DiazJuanMan
Suministrada
17 Feb 2022 03:59 PM

La equivocada naturalización del bullying de algunos padres

Columnista
Invitado
El periodista Juan Manuel Díaz hace una reflexión en la importancia de no naturalizar el ‘bullying’ en la sociedad

Si bien no existe el término en la RAE, el uso de la palabra “bullying” es cada vez más frecuente en el mundo y su significado se asocia en el diccionario de la Real Academia, a la palabra acoso, entendido ello como la práctica ejercida para agredir, someter, maltratar y lastimar a una persona.

El caso de Drayke Hardman, un niño estadounidense de 12 años que no aguantó tanto acoso en su colegio y se quitó la vida, encendió las alarmas nuevamente en el mundo, por cuenta de la viralización de sus fotos y especialmente del dolor de sus padres y hermanas que fueron retratadas despidiéndose de su cuerpo muerto. Decenas de titulares sobre este caso fueron publicados y comentados, y las redes sociales se inundaron de fotos y mensajes en apoyo a la familia de Drayke, y no es para menos, el caso debe servir de ejemplo para que, desde los colegios, universidades y medios de comunicación, empecemos a hablar de este flagelo silencioso que afecta poderosamente la salud mental y el crecimiento sano de muchos niños y adolescentes en el mundo.

Lo primero que hay que decir es que, en el caso de Colombia, el término “bullying” si bien es conocido, no hay una real conciencia del impacto que eso pueda generar, y en parte aquello se debe a la naturalización del mismo. He escuchado muchas veces decir equivocadamente a algunos padres de la generación moderna: “Eso en mi época se resolvía a golpes” o “a mí me pusieron miles de apodos y aquí estoy sano y salvo”, y ese es un grave error.  No podemos comparar las costumbres y formas de hace 20 o 40 años con las actuales, y más cuando se ha dicho que las nuevas generaciones de personas, en este caso, los niños y adolescentes de nuestro tiempo, acarrean con otro tipo de formas psicosociales y distintas maneras de afrontar los problemas.

El mensaje claro, no se debe quedar en campañas y diseños publicitarios. Debe haber una intención y un especial cuidado sobre este tema. El ejemplo debe empezar en casa, con los hijos, no solo a inculcarles a respetar al otro aunque sea diferente, piense diferente, o simplemente actué diferente, sino también a generar confianza, escuchando, preguntando, generando conciencia sobre lo nocivo que puede ser una mala palabra, un trato desobligante, o el acoso físico, que de ninguna manera está bien. Una herida no es más que una ofensa no resuelta, y muchas veces esas heridas transmitidas a través de palabras o malos tratos, puede generar gran daño en la vida de las personas.

Si usted tiene niños o adolescentes en casa, edúquelos en ambos sentidos: respetar a los demás, pero también a denunciar y a contar, si es víctima de malos tratos por parte de cualquier persona en los espacios en donde usted no puede compartir con ellos.