Julio Cesar Montañez Roa
Julio Cesar Montañez Roa
Alerta Tolima
4 Jul 2022 03:55 PM

Que llegue la paz, aunque la justicia todavía no

Columnista
Invitado
Julio Cesar Montañez reflexiona que tan importante es la paz para la exitencia de justicia

Creo que ahora si tenemos los colombianos la posibilidad de La Paz; no La paz perpetua (Kant, 1795), pero sí una forma de convivencia que nos permita seguir resolviendo las diferencias sin muertos, violencia o discursos agresivos. Antes no llegó porque las circunstancias no estaban dadas. Hasta la Constitución de 1991 no había la posibilidad que por la vía institucional se resolvieran las desigualdades entre las clases sociales colombianas y por eso la guerrilla, al estilo del Manifiesto Comunista (Engels y Marx, 1848) era vista por muchos de quienes sentían vivir sin dignidad, como la única manera de acabar con las injusticias. Con la Constitución de 1991 aparecieron las acciones constitucionales de tutela, popular y de cumplimiento, que han permitido corregir muchas injusticias y por eso la lucha armada dejó de ser la salida. Sin embargo, las guerrillas, ya entradas en gastos, y más, creo yo, con el deseo egoísta de tomar el poder por el que venían luchando tantos años que, por resolver las inequidades sociales, continuaron la pretensión de dar el golpe, propósito que se les hizo cada vez más lejano. Pero no se hizo lejano solamente por lo antes dicho, sino por otros factores determinantes como la contaminación de la subversión con el narcotráfico, que, si bien les dio dinero, socavó su ya mermado prestigio y, especialmente, por la entrada en escena del Presidente Uribe que la confrontó con decisión hasta reducir al mínimo su poder militar.
 

Pero tampoco fue posible La Paz con Santos porque, habiendo sido elegido por Uribe y estando comprometido a continuar la política de éste, decidió hacer su propia agenda y, en un acto que muchos consideramos de traición y estupidez, quiso hacer La Paz con las FARC no sólo sin Uribe sino contra él.

Ahora, con Petro, todo parece estar dado. No he sido petrista porque (salvo algún corto tiempo de ingenuidad por mi temprana juventud) no he sido de izquierda; pero al fin y al cabo es nuestro presidente y por eso lo he seguido desde la noche que ganó; y como lo correcto es creerle, veo en él un hombre inteligente y, seguramente por eso, con los siguientes principios claros: 1. En política no está bien pretender arrasar al enemigo; 2. Para lograr la justicia se debe alcanzar primero La Paz y no al revés; 3. El capitalismo no se puede extinguir de buenas a primeras y, 4. El único y verdadero líder de la otra Colombia, la de la derecha, es Uribe y por eso es con él que hay que hacer La Paz; los demás pueden tener buenas ideas, buen discurso y seguidores, pero no la visión de Estado y el valor para defender sus convicciones que Uribe tiene.

Pero también Uribe, de quien Petro mismo dio a entender que era su único contradictor de peso en este siglo, mostró grandeza desde el momento mismo en que supo los resultados electorales; sin renunciar a sus convicciones, salió a reconocer la derrota y a pedir respeto por el ganador. De ahí en adelante comenzó un diálogo, creo yo, de grandes, que sólo ha hecho entrar en cólera a algunos simpatizantes de uno y otro, quienes presos de su egoísmo y torpeza, quieren disfrutar las mieles del poder y cobrar venganza con la derecha, los unos, y, hacer oposición sectaria para luego lanzar sus candidaturas a próximas elecciones, los otros; en todo caso pensando sólo en ellos sin importarles que el país se destroce en un momento que parece ser la última oportunidad. Creo que tanto Petro como Uribe tienen claro que no pueden caer en manos de ellos.

Si este diálogo que se inicia es de grandes vamos rápido a lograr La Paz; hecha esta, seguirá el camino hacia la justicia en un debate político en el que obviamente habrá desacuerdos; No obstante, serán desacuerdos razonables (Jhon Ralws, 1992) en los que habrá diferentes puntos de vista morales, económicos y legales que se tendrán que resolver por mayorías o algo así. Pero los simpatizantes de la izquierda y la derecha podrán estar tranquilos que ni Petro ni Uribe renunciarán a las ideas esenciales que los hacen representantes de una y otra Colombia. La paz se puede lograr sin renunciar a las convicciones esenciales de aquellas ideologías razonables. Es que, como dijera Fico, “paz es paz”, no justicia; para alcanzar la paz se necesita menos que para lograr la justicia; la paz y la justicia son valores que tienen una relación de fundado a fundante (Carlos Cossio, 1944); puede haber paz sin justicia, pero no habrá justicia sin paz, porque para lograr esta última, además de la paz y otros, se requiere que la sociedad asimile los valores de cooperación y solidaridad, que no son necesarios para la paz.

Fuente
Alerta Tolima