Conjunto
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Suministrada
12 Oct 2025 08:15 PM

Ley del ruido en Ibagué y denuncia ciudadana

Lina
Monroy
“El ruido que silencia la empatía”

El hogar es, por naturaleza, el lugar donde la vida se detiene a respirar.
Es el espacio donde buscamos descanso, silencio y equilibrio después de un día agitado; donde las familias se reconectan, los niños duermen tranquilos y los adultos recuperan fuerzas.

Pero cuando el ruido irrumpe —una y otra vez, cada fin de semana, cada madrugada— ese refugio se transforma en un escenario de tensión y cansancio. Lo que debería ser sinónimo de paz se convierte en un territorio invadido por bocinas, risas estridentes y música que atraviesa paredes en las madrugadas.

conjunto chicala Ibague
tomado de la web
tomado de a web

El ruido constante no solo perturba el sueño: rompe la armonía emocional y comunitaria. Provoca estrés, irritabilidad, ansiedad y sensación de impotencia. Afecta la salud mental y física, deteriora las relaciones entre vecinos y debilita la convivencia. En lugar de solidaridad, crece la desconfianza y el resentimiento. En vez de diálogo, silencio forzado y puertas cerradas.

 En pleno corazón de la noche, cuando debería reinar el silencio, vecinos del “Conjunto Residencial Chicala”, denuncian que cada ocho días en una casa dentro del conjunto en una zona exclusiva de la ciudad, en el barrio Vergel, nos llegó una denuncia ciudadana, quien afirma que las madrugadas se convierte en epicentro de fiestas ruidosas que se prolongan hasta altas horas. Según relatan quienes habitan el sector, el estrépito interrumpe el sueño, altera la salud y nadie, hasta ahora, responde efectivamente.

El ruido de parlantes, voces, música a alto volumen interrumpe el sueño, obliga a suspensión del descanso. Señalando que han llamado a la administración del conjunto, han intentado hablar con el vecino responsable, pero no ha habido cambios significativos. Alegan que las autoridades (Inspección de Policía, Secretaría de Gobierno Municipal) no han respondido adecuadamente, o que cuando se hace la denuncia, no hay seguimiento o sanción visible.

A nivel nacional, la Ley 1801 de 2016 (Código Nacional de Policía y Convivencia Ciudadana) obliga a controlar las conductas que perturben la tranquilidad ciudadana. Exceso de ruido es una de ellas. En Ibagué, la administración municipal, a través de la Secretaría de Gobierno y la Policía Metropolitana, realiza operativos para medir los niveles de ruido, usando sonómetros, sancionando establecimientos comerciales que exceden los límites permitidos y zonas residenciales.

La Alcaldía ha realizado en el año más de 165 operativos de control del ruido; saldo: 110 comparendos y 96 diligencias en establecimientos denunciados. En sectores como Mirolindo, La Estación, la calle 60, La Milla de Oro y Carrera Tercera se han detectado locales con música por encima de los 75 decibeles, incluso hasta entre 85-90 decibeles al exterior en algunos casos.

Denuncia ciudadana: “Cada ocho días, sin descanso”

Opiniones / declaraciones posibles

Vecinos afectados: “Yo trabajo al día siguiente y no puedo dormir con ese ruido”, “los niños se despiertan nerviosos”, “esto no puede seguir impune” etc.

En barrios o conjuntos residenciales no siempre tienen herramientas para medir el ruido en viviendas particulares o no cuentan con denuncias suficientes. La normativa municipal y nacional muchas veces se enfoca en establecimientos comerciales, bares, discotecas, vendedores ambulantes, menos en los casos de convivencia en propiedad horizontal entre vecinos particulares.

Es por esto que la falta de seguimiento a denuncias ciudadanas, poca visibilidad de sanciones cuando se trata de residencias privadas. Y en algunos casos, desconocimiento de los derechos por parte de los vecinos y desconocimiento de cómo denunciar.

¿Qué hacer frente a estos casos? Es esencial que los vecinos sepan qué hacer: tener pruebas (grabaciones, registros de horarios, testigos), identificar autoridades competentes (primera instancia administración del conjunto, nspector de Policía, Secretaría de Gobierno, Policía Metropolitana).

Las autoridades deben poner en marcha medidas efectivas para los casos residenciales, no solo comerciales. ¿El código de policía está siendo efectivo en la ciudad?

Sugerencia: implementación de rutas de denuncia claras, campañas de sensibilización, protocolos de respuesta rápida, sanciones visibles para generar disuasión.

No hay ley que reemplace la empatía. Por eso, más allá de las normas, el llamado es a recuperar el respeto por el otro, por el descanso ajeno, por ese derecho tan básico —y tan olvidado— de tener paz en casa. Porque el hogar, más que cuatro paredes, es un templo emocional; y ningún parlante, por potente que sea, debería ahogar la tranquilidad de quienes allí habitan.

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Fuente
Alerta Tolima