9 Abr 2018 07:21 AM

"Hoy hace 70 años murió JORGE ELIECER GAITAN" Nicolás Ricardo Espinosa

Alerta
Tolima
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Un hombre disparo cuatro veces contra su cuerpo a la una de la tarde y acabo con su vida, había nacido en 1.898 en un barrio humilde de Bogotá, cuando el país vivía la gran guerra que había dejado más de cien mil muertos, tenía 50 años cuando lo mataron a tiros en el centro de Bogotá.

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Murió joven y cuentan quienes lo vieron morir en la calle al frente de su oficina donde cayó después de recibir los balazos, que en su rostro había un reflejo de tristeza. Nadie como él interpreto a su pueblo.

Ninguno como él calo en lo más hondo de la entraña popular. “Yo soy un pueblo” manifestaba permanentemente y en esa simbiosis entre pueblo y hombre se edificó un mito, es decir un ser humano que ya no se pertenecía a sí mismo, ni siquiera su sangre ni sus huesos ni su espíritu ni su voz, le pertenecía a un conglomerado humano que lo escuchaba permanentemente, que lo seguía, que lo identificaba y al cual representaba.

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Unos meses antes de su muerte cuando hizo marchar en silencio a todo un pueblo por las calles de Bogotá protestando contra la violencia de que era víctima su pueblo, un amigo suyo asombrado por la multitud convocada se le acercó y le dijo que se cuidara porque lo podían matar, este le respondió: ”conmigo no se meten porque si me matan no quedara piedra sobre piedra”.

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Fue un revolucionario en todo el sentido de la palabra, no había terminado de bajarse del avión que lo traía de Roma donde había estudiado derecho penal con su profesor Enrico Ferri, cuando ya recorría las regiones cafeteras de Cundinamarca y Tolima recordando a sus habitantes su higiene personal, “la revolución del cepillo de dientes y del Jabón” que cargaba en los buses cuando visitaba las regiones humildes cercanas a Bogotá, entendía que los grandes cambios sociales se gestaban en los cambios de actitudes personales.

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En esa época creo la UNIR, que despertó la animadversión de una clase política encabezada por los santos Montejo, los Gómez, los Ospina, los Lleras, quienes veían en Gaitán un poderoso enemigo capaz de desbaratar los privilegios que disfrutaban desde los tiempos de la colonia, hacendados, banqueros y empresarios dueños del país.

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La política era para estas castas privilegiadas un club privado con derecho de admisión, el pueblo no participaba de las grandes decisiones de la nación, Gaitán entendió perfectamente el momento histórico que le tocó vivir. El sólo emprendió un camino que no tenía regreso, el camino de darle al pueblo la palabra, de engrandecerlo, de enseñarle su destino histórico, contra las castas tradicionales que negociaban el país desde el parlamento, desde lo cafés, los clubes privados o desde los editoriales de prensa.

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El pueblo con GAITAN tomo la palabra y a partir de ahí la política y la democracia en Colombia se convirtieron no en una mera palabra sino en una actitud y una forma de vida de una sociedad que entre lágrimas, persecuciones y sangre construía una nación. En su plataforma política incluyo temas como la participación de los trabajadores en las ganancias de ciertas empresas, unidad e independencia del sindicalismo organizado, seguridad social obligatoria, derecho de huelga, educación gratuita en los colegios del estado, crédito fácil para los menos privilegiados, nacionalización y municipalización de los servicios públicos, estricto control de la producción y venta de artículos esenciales como la gasolina, salario mínimo.

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Siendo elegido Representante a la Cámara,  viajó hasta el departamento del Magdalena y recogió las pruebas más contundentes de la masacre de las plantaciones de banano contra los trabajadores bananeros por parte del ejército Colombiano y las llevo hasta el congreso de la República donde hizo el más grande debate que se tenga memoria en el congreso de Colombia contra el presidente ABADIA MENDEZ, esos debates pusieron fin a  treinta años de hegemonía conservadora y dieron paso a los gobiernos liberales que el defendió como vocero, representado la más importante facción de la izquierda liberal.

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En 1.947, un año después de perder las elecciones presidenciales, ganó las elecciones al congreso y se declaró jefe del partido liberal y futuro presidente de Colombia, hecho este clave en la vida de Gaitán porque asustó a las elites tradicionales de poder en Colombia que veían en él una realidad política inatajable, rumbo a la presidencia de Colombia y que terminaría por desbaratar los privilegios de los poderosos. Tal vez la tristeza que se le vio en su rostro cuando cayó abatido por las balas asesinas en el centro de la ciudad, era porque sentía tal vez que su pueblo, por el que había luchado y entregado su vida, quedaba abandonado y huérfano a la deriva de las elites tradicionales, que años después volverían a los acuerdos y las componendas para excluirlo de las grandes decisiones.

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Hoy 70 años después de su muerte, camino por el centro de Bogotá, sitio que fue el epicentro de sus luchas y de Gaitán físicamente no queda ni el recuerdo, pero nos queda su voz que todavía resuena sobre la conciencia de Colombia, su legado histórico, sus discursos memorables en los diferentes escenarios de la vida pública, discursos que siempre se encaminaron a la defensa de su pueblo y también quedan sus sueños que después de 70 años todavía no se apagan y siguen vigentes por el destino de Colombia.

NICOLAS RICARDO ESPINOSA (Invitado Especial)

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