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San Pedro en Ibagué

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San Pedro en Ibagué

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Por: Coronel Gabriel Bonilla, Comandante (e) de la METIB

El festival folclórico colombiano que se desarrolla en nuestra ciudad y tiene como eje central este fin de semana, fue creado en el año 1959 luego de ingentes gestiones de eminentes personalidades como Adriano Tribin Piedrahita, Amina Melendro de Pulecio, Leonor buenaventura de Valencia y el ex-presidente tolimense Dario Echandia, entre otras grandes figuras del folclor tolimense.

Con algunos recelos, por las complicaciones de orden público que pudiera ocasionar en la ciudad, en un país con heridas aún abiertas por la violencia y el inicio del periodo del frente nacional que buscaba pacificar los territorios. La intensión era generar un bálsamo frente a las terribles desgracias que dejó este periodo de la historia, en donde los protagonistas fueran las tradiciones y la cultura.

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Cuentan que una de las primeras inquietudes era los refuerzos policiales necesarios para asegurar el normal desarrollo de las festividades, siendo ese reto aceptado por el Gobernador de la época con las capacidades locales. Los primeros años, entre estadísticas oficiales e historias de los abuelos, se contaron múltiples heridos y muertes violentas ocasionadas más por intolerancia, riñas y accidentes de tránsito que por rencillas políticas. Pese al esfuerzo y buena voluntad de autoridades civiles, policiales e incluso militares que llegaron a prestar apoyos en estas festividades, no fueron suficientes para evitar y contrarrestar este fenómeno.

Pero como es natural, la evolución social ha permitido que la historia reciente del San Pedro en Ibagué tenga una realidad diferente y que año tras año estos eventos se desarrollen con mayor civismo y responsabilidad de los asistentes y con mayores y mejores recursos por parte de las autoridades. Como impone el deber ciudadano, propios y turistas acuden a cada una de las actividades con mas tolerancia y evitando riñas y conflictos con sus pares; el consumo de bebidas alcohólicas a la par de la conducción de vehículos es cada vez menos frecuente. Aun hay camino por recorrer en la educación ciudadana, pero transitamos el sendero correcto.

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Con la suficiente antelación, las autoridades civiles preparan en coordinación con la Policía Nacional los dispositivos de talento humano, logísticos y tecnológicos para garantizar la seguridad a propios y extraños. La Institución atendiendo no solo el requerimiento del Municipio de Ibagué de refuerzos policiales, sino de gran cantidad de ciudades y pueblos que también por esta época celebran festividades semejantes, prepara apoyos adicionales de personal en un importante esfuerzo humano y financiero para llegar a cada rincón del país, y que cada lugar cuente con hombres y mujeres policías que acompañen la alegría popular, sin descuidar la seguridad de barrios y comunas.

Y los resultados de este engranaje son también cada vez mejores. El virtuoso triangulo de la convivencia conformada por autoridades civiles, Policía y el compromiso ciudadano viene permitiendo que la epifania del presidente Dario Echandía cuando dijo que estas festividades podrían ser una “curación para el espíritu” se cumpla, demostrado en la reducción en las cifras de homicidios, lesiones personales y accidentes de tránsito con afectación a la integridad personal.

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La invitación final es a mantener lo ganado hasta ahora. El compromiso de las instituciones es total; solo queda esperar que este san Pedro se disfrute con la misma tolerancia y disciplina social que el fin de semana anterior. Se lo debemos a los padres fundadores de nuestro querido festival.

Este artículo obedece a la opinión del columnista / Reproducción autorizada por el autor

 

 

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