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13 Nov 2018 06:26 AM

Colombia recuerda la tragedia de Armero ocurrida hace 33 años

Alerta
Tolima
@AlertaTolima

El mayor desastre natural que ha sufrido el país ocurrió hace 33 años en la población tolimense de Armero. El 13 de noviembre de 1985 más de 22.000 personas desaparecieron junto con el municipio.

Las imágenes de aquel día fueron desoladoras para un país que no acababa de reponerse de otra tragedia como lo fue la Toma del Palacio de Justicia.

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El hecho se presentó cuando el Nevado del Ruiz que erupcionó, arrasando con la población. Los pocos sobrevivientes buscaban entre las cenizas y el barro a sus familiares sepultados.

Como sucede en muchos casos, la tragedia era previsible pues desde hacía dos meses las emisiones de ceniza del cráter Arenas del volcán Nevado del Ruiz (5.321 metros sobre el nivel del mar), habían formado una represa en el río Lagunilla que nace en sus faldas y corre hacia el valle donde estaba Armero.

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Treinta y tres años después, los supervivientes recuerdan que en la tarde de aquel miércoles 13 de noviembre la tierra tembló por una erupción moderada del volcán seguida de una lluvia de cenizas que oscureció el cielo.

Fue el preludio del cataclismo que poco más de seis horas después se convirtió en la peor tragedia natural de la historia de Colombia y sepultó una ciudad de unos 30.000 habitantes próspera por sus cultivos de arroz y algodón.

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El 18 de septiembre de aquel año, 56 días antes de la avalancha, noticieros de la televisión colombiana informaban con enviados especiales a Armero sobre el represamiento del río Lagunilla por la ceniza de una erupción ocurrida el día 11 y el peligro que corría la ciudad.

Científicos de Suiza e Italia que habían investigado la reciente actividad del volcán también alertaron meses antes del riesgo, pero no hubo ni atención ni presupuesto para comprar los sismógrafos recomendados por los expertos para vigilar al Nevado del Ruiz.

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En el Gobierno se ignoraron las advertencias y el mismo día de la tragedia, cuando comenzaron a caer cenizas y un penetrante olor a azufre inundó el ambiente, las autoridades, en vez de ordenar una evacuación de Armero, recomendaron a la gente mantener la calma y permanecer en sus casas.

Pero a las 11.30 de la noche se produjo el apocalipsis para los armeritas cuando, en medio de la oscuridad total, el aterrador ruido de una avalancha de unos 100 millones de metros cúbicos de lodo, según expertos, avanzó rápidamente sobre la "Ciudad Blanca", así llamada por sus cultivos de algodón, que quedó convertida en una explanada gris llena de cadáveres y escombros.

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La fe, los recuerdos y la reconstrucción de la identidad de Armero son el legado de una herida que no ha cerrado y que aún recuerda todo un país.

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