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La Jornada Única

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La Jornada Única

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Por: Luis Eduardo Chamorro -Especialista en Educación

En el Plan Nacional e Desarrollo para el cuatrienio 2018-2022 que está cerca de su aprobación por parte del Congreso, se plantea como meta duplicar el número de estudiantes beneficiarios de la Jornada Única en los establecimientos educativos estatales, lo cual implica pasar de 900 mil a un millón 800 mil estudiantes en este tipo de jornada escolar.

Es una política y programa que comenzó en el cuatrienio de Juan Manuel Santos, incluida en el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, con la idea de ser implementada gradualmente.

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Se parte de la hipótesis de que “una mayor duración de los estudiantes en las instituciones educativas contribuye al mejoramiento de la calidad, ya que se cuenta con más horas de clase”.

Se parte del imaginario de que el número de horas de clase debe aumentar si se quiere un mejor desempeño académico de los estudiantes, de tal manera que el factor tiempo entra a jugar al lado de otros en el logro de la calidad de los aprendizajes de los estudiantes.

En Colombia, el número de horas de trabajo al año con estudiantes es de 800 horas en preescolar, mil en primaria y mil 200 en educación secundaria y media, según normas vigentes para todos los planteles educativos oficiales o privados (Resolución No. 1730 de 2004). Son cifras con las cuales superamos a varios países Latinoamericanos aunque inferiores a las de Costa Rica y Chile, donde las horas de trabajo académico anual es de mil 188 y mil 157, respectivamente.

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Resultados de estudios, a favor de la Jornada Única

La ley del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 (1753 de 2015) es la que establece la implementación gradual de la Jornada Única, bajo la idea de que resulta útil para mejorar la calidad educativa.

Hay varios estudios en los que se concluye que “existe una clara relación entre el nivel de desarrollo del país y el número de horas anuales de tiempo instrucciones” (Preal, 2002, en “El tiempo y el aprendizaje en América Latina”).

Una investigación reciente, realizada por Claudia Patricia Ovalle de la Universidad de Antioquia (2018), llega a la conclusión de que “La doble jornada aumenta entre el 2 por ciento al 6 por ciento de una desviación estándar los resultados de razonamiento cuantitativo, entre el 1 por ciento a 5 por ciento en Ciencias y entre 1 y 6 por ciento en lectura crítica”, es decir, se logran incrementos en los resultados de las pruebas estandarizadas Saber que realiza el Icfes para evaluar el rendimiento académico de los estudiantes.

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Pero, una investigación realizada en México (Razo Pérez, 2015) advierte que los resultados académicos dependen de la forma como se utiliza el tiempo y no tanto la cantidad de horas adicionales de permanencia en los establecimientos educativos.

Sobre esto del tiempo escolar como factor de calidad, “las investigaciones demuestran que un aumento cuantitativo en el número de horas que ofrece el sistema no basta para mejorar la calidad de los resultados. Por lo tanto, cualquier innovación en los tiempos escolares debe ir acompañada de amplios procesos de renovación pedagógica”, lo dice el investigador Sergio Martinic (Preal, 2002).

En Colombia, con la Jornada Única se espera que la permanencia de los estudiantes en las aulas incluya horas de aprendizaje en la jornada de la mañana y de la tarde para que sea de 6 horas en Preescolar, 7 en primaria y 8 en secundaria y media.

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El énfasis en las construcciones escolares

En Colombia son cuatro los componentes básicos de la Jornada Única, tal como lo ha establecido el Ministerio de Educación: lo pedagógico, el recurso humano docente, la infraestructura escolar y la alimentación escolar.

Por la información que se conoce en los medios de comunicación y por el contenido de los boletines de prensa que distribuye la Alcaldía, se percibe que hay un alto interés por las construcciones escolares, uno de los factores asociados a la calidad educativa. Porque crea condiciones dignas para los aprendizajes de los estudiantes y ha sido uno de los asuntos relegados por el Estado. No todas las aulas e instalaciones físicas de los planteles educativos oficiales están en buen estado o cubren la necesidad de nuevos espacios para la implementación de la Jornada Única.

Las construcciones escolares tienen el atractivo de facilitar la presentación de resultados tangibles en corto plazo y eso le gusta a los mandatarios y a los políticos. Sin embargo, es pertinente advertir que las construcciones escolares son necesarias, pero deben ir, paralelamente, con el desarrollo y atención al componente pedagógico que junto al de la calidad de los docentes, son tareas misionales en una institución educativa. Funciona una institución escolar para formar nuevos ciudadanos, a través de procesos pedagógicos de enseñanza y aprendizaje.

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“La calidad del tiempo escolar no es exclusivamente un problema de orden temporal, sino fundamentalmente pedagógico” (Martinic, 2002).

Los avances en jornada única en Ibagué

He sostenido que la Jornada Única es un megaproyecto en el gobierno del alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo. El más importante, porque implica inversiones que se acercan a los 300 mil millones de pesos, principalmente en construcciones escolares y dotación de equipos para la enseñanza y el aprendizaje. El impulso esencial lo dio el concejo municipal al aprobar el empréstito de 60 mil millones de pesos.

Este artículo obedece a la opinión del columnista / Reproducción autorizada por el autor

 

 

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Luis Eduardo Chamorro Exsecretario de Educación. Experto y consultor en temas educativos.