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El Síndrome de Burnot, el agotamiento emocional

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El Síndrome de Burnot, el agotamiento emocional

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Por: Luis Eduardo Chamorro -Especialista en Educación

Un 84.13 por ciento de los docentes de una de las 60 instituciones educativas oficiales de Ibagué, del barrio Las Brisas, está afectado por el Síndrome de Burnout, lo cual implica que sufren de agotamiento emocional, de la “sensación de no poder más” en el desempeño de sus labores profesionales, debido a manifestaciones de estrés laboral y fatiga física y psíquica, producto de relaciones interpersonales tensas y de otros factores ambientales sociales y económicos.

El agotamiento emocional propio del Síndrome de Burnout, genera situaciones de “despersonalización”, en un 88.9 por ciento de los 64 docentes estudiados, fenómeno según el cual “el individuo se aparta no solo de sus sujetos destinatarios de su quehacer profesional (los estudiantes), sino de sus propios compañeros de trabajo”(Bernaly Donoso, 2012).

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La investigación sobre “Clima escolar y Síndrome de Burnout en los docentes”, la realizaron la psicóloga Diana Marcela Herrán Rangel y el administrador de empresas Francisco Javier Rodas Reyes, con experiencia profesional de 20 y diez años respectivamente, ambos docentes de la institución educativa objeto de estudio.

Diana Marcela Herrán Rangel y Francisco Javier Rodas Reyes, investigadores.
Diana Marcela Herrán Rangel y Francisco Javier Rodas Reyes, investigadores.

Es una investigación que hace parte del programa de investigación del grupo Gestión Escolar de la Universidad del Tolima, se realizó en la Institución Educativa del barrio Las Brisas (se omite el nombre para evitar estigmatizaciones), organización escolar de carácter oficial con mil 543 estudiantes y 63 docentes, estos últimos integrantes de la muestra.

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Los investigadores aplicaron una encuesta al total de docentes, la mayoría mujeres (el 79 por ciento), con edades entre 45 y 55 años, la mayoría de ellos. Igualmente se aplicó un “test de inventario” de Maslach y Jackson (1986), se utilizaron, además, como técnicas para la recolección de datos cualitativos, una entrevista semiestructurada, análisis documental de historias clínicas y la observación participante, ya que los docentes investigadores son a la vez, compañeros de los docentes objetos del estudio.

Las características del Síndrome de Burnout

Todos los docentes viven ante el riesgo del Síndrome de Burnout debido a que “este factor genera desarticulación institucional, ambientes de trabajo desfavorables, desgaste emocional, insatisfacción en el cumplimiento de las expectativas profesionales y deterioro en las relaciones interpersonales, las cuales se evidencian en las aulas”, dicen los autores de la investigación educativa.

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El objetivo central era el de “Evidenciar la incidencia del Síndrome de Burnout en el clima escolar” y se estableció que el 75 por ciento de los docentes de esta institución, está afectado de este síndrome, con lo cual se corrobora que “En una revisión de 71 artículos realizada por Hiebert y Faber (1984), se encontraron evidencias para considerar la docencia como una profesión estresante. La prevalencia del estrés y la respuesta a éste varía de maestro a maestro dependiendo de las estrategias de afrontamiento que utilice”.

El psiquiatra americano Freudenberger (1974), define el síndrome como “un estado de fatiga o frustración que se produce por la dedicación a una causa, forma de vida o relación que no produce el esperado refuerzo”.

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Son tres los factores asociados al síndrome, el agotamiento emocional que es del 84.13 por ciento entre los 63 docentes estudiados, la despersonalización que es más grave y llega al 88.9 por ciento y la realización personal que es menos grave, del 51.14 por ciento.

“Los docentes de primaria, sociales y matemáticas en su mayoría casados y divorciados, creen que los estudiantes los culpan de sus problemas, de esto se puede deducir que sea una de las causas para que el trabajo los endurezca emocionalmente, aspecto relevante para determinar el factor de despersonalización”. Son docentes que en su relación con los estudiantes manifiestan irritabilidad, desánimo.

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“Según las áreas de desempeño, los docentes de Ciencias Sociales, Educación Física, Humanidades e Informática, no se sienten enérgicos en el trabajo, y no crean un clima agradable para los alumnos”, dice el informe de investigación” (p.109).

La investigación también incursionó en el análisis e interpretación de dos factores del Clima Escolar : El clima de convivencia y la satisfacción y cumplimiento de expectativas.

El síndrome en docentes mayores de 55 años

A mayor edad de los docentes, se generan más problemas de comprensión de las situaciones de los estudiantes; esa es otra de las conclusiones del estudio. Los docentes “sienten que no influencian la vida de los alumnos. Los docentes entre 35 y 45 años de edad sienten que no tratan con eficacia los problemas de los estudiantes”.

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Es pertinente decir que los mil 543 estudiantes de la IE pertenecen a familias de los estratos Uno y Dos, 24 tienen problemas de discapacidad o Necesidades Educativas Especiales y ocho han tenido problemas de responsabilidad penal y civil.

“Uno de los rasgos asociados a la baja realización personal en la que el docente tiene una evaluación de sí mismo y de su desempeño como muy negativo, por lo que, con el tiempo, tienen baja autoestima, descontento con su vida en general y llegan a sentirse infelices”.

El exceso de trabajo y clima escolar

Uno de los factores del clima social escolar es el relacionado con el Clima Laboral o Comportamiento Laboral de los docentes en las organizaciones escolares. En la investigación a que hacemos referencia, “las variables del clima escolar se asocian al exceso de trabajo, relaciones con los compañeros y padres de familia inadecuadas, frustraciones que dejan los resultados de su labor, y en general el cansancio que aparece al terminar la jornada de trabajo; lo cual se suma a sus condiciones personales como estar casados y atender sus familias con sus propios conflictos, o la inestabilidad que pueda generar un divorcio teniendo en cuenta que estos dos estados civiles son los que prevalecen en el grupo de docentes que presentan un nivel alto y moderado de Burnout”, es otra de las conclusiones.

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Se concluye que el 75 por ciento de los docentes de Matemáticas, “presentan una marcada tendencia a tomar distancia de los problemas de los estudiantes, como también a no expresar con facilidad las emociones que emergen de diferentes situaciones presentadas al interior de la institución. También se evidencia que los docentes de Informática, Educación Física, y Sociales, al parecer no se preocupan por los problemas de sus estudiantes, aspecto asociado al distanciamiento y falta de compromiso que caracterizan el factor de despersonalización”.

Los docentes vinculados a partir del año 2002, acogidos por el Estatuto de Profesionalización 1278 “sienten que influyen más en la vida de los estudiantes… Los docentes de estado civil solteros sienten más energía en el trabajo”.

Desconocimiento sobre el Síndrome de Burnout

Ocurre que entre docentes y directivos de la educación hay poco conocimiento sobre las características y manifestaciones del Síndrome de Burnout, sobre el agotamiento emocional y el estado de estrés avanzado que afecta la salud mental de los docentes, siendo que, como queda dicho, la docencia es una profesión estresante debido a múltiples factores entre ellos el trabajo adicional y fuera del aula que deben realizar estos profesionales, los múltiples problemas diarios en las relaciones interpersonales con los estudiantes, incluyendo actos de indisciplina y conductas disruptivas de estos en las aulas; a lo cual se suman los comportamientos “tóxicos” de algunos compañeros de trabajo, entre ellos los propios de estilos de liderazgo autoritario de algunos directivos y la insatisfacción que se debe a los salarios poco satisfactorios que los docentes reciben por su trabajo.

Este artículo obedece a la opinión del columnista / Reproducción autorizada por el autor

 

 

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Luis Eduardo Chamorro Exsecretario de Educación. Experto y consultor en temas educativos.