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Las  inversiones sociales, económicas y de infraestructura  que hizo  la multinacional sudafricana AngloGoldAshanti (AGA) en Cajamarca e Ibagué para lograr en el 2020 la operación de la mina la Colosa, en palabras de Rafael Herz Presidente de la compañía en el 2012: “El yacimiento más grande hallado en los últimos 10 años en todo el mundo”, no dieron sus frutos. Los cajamarcunos en demostración de sentido común –el menos común de los sentidos- dijeron no a la minería en su territorio.

En las dos primeras fases, prefactibilidad y factibilidad la alta gerencia de AGA, concentró su estrategia  corporativa en acercarse a los medios de comunicación de Ibagué. Fue así como varios de los más reconocidos e influyentes periodistas fueron “consentidos” por la multinacional sudafricana, que no escatimó gastos y atenciones, para que visitaran otros países y conocieran su actividad minera.

Hizo lo propio con la clase dirigente y empresarial, por ejemplo, por varios años fue patrocinador de la asamblea general de la ANDI Seccional Tolima. Con el anterior director de Fenalco Seccional Tolima, mantuvo excelentes relaciones y muchas actividades se coordinaron en conjunto, como por ejemplo llevar a  los afiliados del gremio a un recorrido y conocimiento directo a la mina para socializar el proyecto.

Muy seguramente en el examen interno de esa compañía minera, debe analizarse  el débil enfoque que se tuvo para hacer la pedagogía con los cajamarcunos en asuntos de minería, y así evitar, lo que la multinacional ha denominado el discurso oportunista de campaña política y de supuestos ambientalistas. En 10 años no pudieron derribar los mitos sobre los efectos negativos de la minería en el medio ambiente, el ocaso de la vocación agrícola, el uso del cianuro y sus efectos nocivos en las fuentes hídricas y  seres los vivos, por mencionar algunos.

A AGA  le ha cuestionado por mantener dudosa cercanía con funcionarios de entidades nacionales que cumplen labor de regulación o vigilancia por visible favorecimiento a esa compañía,  o porque después terminaron en su nómina. En Ibagué particularmente, lo han hecho con periodistas y servidores  públicos.

¿Podrá esta compañía resistir una exhaustiva investigación respecto de los pagos, prebendas, patrocinios, apoyos y otros aportes, realizados a lo largo de estos últimos 10 años, en todos los sectores vitales de la economía, el gobierno y la política de la región? Quién sabe.

No alcanzaría las dimensiones de Odebrecht, pero se acerca mucho al modus operandi, y más cuando se pretende la extracción de por lo menos 29 millones de onzas de oro incrustados en el cañón de la vereda la Colosa, en la  cordillera central y con la expectativa de 800.000 onzas de oro al año.

En las últimas horas, y después de los resultados de la consulta minera en Cajamarca, sorprendieron las declaraciones del Ministro de Minas, quien en últimas sentenció que el futuro del proyecto minero está en manos de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, porque es el Gobierno Nacional  el que tiene la potestad sobre el subsuelo del territorio colombiano.

El pulso de quien tiene la razón, hasta ahora comienza y muy seguramente veremos el poder dominante del Estado,  cuando haga uso de todo su andamiaje jurídico  para licenciar la operación de una mina de oro  que podría llegar a ser la más importante de Latinoamérica, sin olvidar  que el Ministro de Minas Germán Arce,  habla  con el Presidente de AGA Ken Kluksdahl, y  muy seguramente éste a su vez  conversa  con el Presidente Juan Manuel Santos, y con todos ellos,  dialoga  el  recién electo Alcalde de Cajamarca  Pedro Marín quien al parecer,  es proAGA.  Compleja la situación.